Ruta: ¡¡Sábado 5 de junio del 2010!!
Habíamos quedado ayer viernes por la noche, para salir hoy sábado a las 10.00 horas; para salir a entrenar en bicicleta. Hasta aquí todo perfecto. Pero… llegó el sábado, llegaron las 10.00 y… “sonaba el móvil” (riiiing, riiiiiing, riiiiiiing); era “Uco”; que dónde estaba que ya eran las 10.00 de la mañana…
Yo estaba todavía en la cama (se me había olvidado poner el despertador, y… bueno claro; salí de la cama ¡escopetao!
No había terminado de vestirme cuándo el móvil volvió a sonar… (riiiiiiiiiiiiiiiiiiing, riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing…); esta vez era “Mungui”, con el que también había quedado para salir a entrenar.
Ya eran las 10.05 y todavía me estaba colocando el pulsómetro; terminé de colocármelo a todo correr, me puse el culotte y el maillot y bajé a la cocina bajando las escaleras de tres en tres…
Cogí lo primero que pillé (ocho onzas de chocolate y dos plátanos que había por allí); cogí las gafas, me puse el casco y salí a todo correr.
Tantas eran las prisas que tenía que me deje el móvil (aquel que tanto sonaba) en casa…
Eran las 10.15 horas de la mañana y allí estaba yo ya “puntual” otra vez más… (jajajaja).
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Tras aquel primer incidente de la mañana, comenzamos el entrenamiento (hoy éramos cuatro); y Uco salía con nosotros por primera vez.
Escogimos una ruta asequible (bastante llana, aunque con numerosos repechos y de poco más de 71,6 km de longitud); una ruta que ya habíamos realizado en dos ocasiones, y que nos gusta bastante.
¡Pronto nos pusimos a rodar! Eran los primeros kilómetros y había que tomarlos como un pequeño calentamiento; Mungui se puso liderando al grupo a un ritmo bastante suave (20 km/h), pero duró poco; porque en el kilómetro 2 nos topamos con el primer repecho de la mañana y uno de los más largos (aunque no muy exigente). Le subimos cada uno a su libre albedrío, todavía estábamos fríos y bueno… lo importante era subir.
No habíamos llegado al kilómetro 6, y ya nos encontrábamos con el segundo repecho de la mañana (y posiblemente el segundo más duro). Le subimos como pudimos (todavía no habíamos encontrado ni los desarrollos, ni la postura sobre la bicicleta). Durante esta segunda subida; ya subimos de forma “compactada”, todos a mi rueda.
Llegamos arriba todos muertos, no habíamos llegado todavía al kilómetro 6, y una tercera parte de los mismo había sido cuesta arriba.
Comenzamos el descenso, aquí comenzó un festival de adelantamientos, pasadas y apuradas de frenada… (que sí te meto rueda por aquí; que sí te cierro el interior…); en fin; ponerle algo de emoción al entreno.
Ya llevábamos un ratito rodando, ya habíamos encontrado los desarrollos, y aquí ya comenzamos a rodar a un ritmo decente (33 km/h); además el terreno era propicio (llano).
Subimos otro repecho, le volvímos a bajar (aquí es dónde cogimos la velocidad máxima del día (68,1 km/h); y bueno fueron y fueron pasando los kilómetros.
Aquí un motorista pronunció algunas blasfemas en contra de mi persona (todavía no se muy bien porqué razón), pero bueno...
Sobre el kilómetro 30 comenzaron los problemas; “Mungui” no se encontraba a gusto con la bicicleta y tuvo que detenerse a solventarlos. De mientras; nosotros continuamos hacía delante aunque a un ritmo inferior para favorecer su reintegración al grupo.
Una vez solventados aquellos problemas comenzamos la escalada al repecho (se podría considerar hasta “puerto”); más largo, duro y exigente del día (2,2 km de ascensión). Comencé muy fuerte, pero “Mungui” y “Uco” me cogieron muy pronto la rueda; tras superar el primer rampón, en el primer descansillo me senté en la bicicleta y tanto el uno como el otro me arrancaron las pegatinas. “Peña” que venía detrás tampoco tardaría mucho en cazarme (a pesar de ser su especialidad “la montaña”; actualmente está totalmente fuera de forma, aunque poco a poco va recuperando la misma. Aquella rampa continuaba, y “Mungui” comenzaba a ceder terreno mientras “Uco” continuaba manteniendo un ritmo muy fuerte. Los metros pasaban y poco a poco “Peña” fue resurgiendo de sus cenizas hasta cazar a “Uco”; a unos 450 metros de la cima. “Mungui” también se rehízo pronto y lanzó un pequeño ataque a 100 metros de coronar aquel “maldito repecho”, para coronar “prácticamente” los tres en paralelo (yo entraría dos o tres segundos más tarde).
Sería el kilómetro 35 y ahora tocaba descender, bajamos muy fuerte, pero pronto surgiría un imprevisto “¡¡CARRETERA CORTADA!!” (aquello estaba lleno de grijo, conos, vallas…). Tuvimos que cargar con la bicicleta al hombro y sortear aquella valla. Una vez sorteada contínuamos con el descenso y una vez abajo (en el llano), comenzamos a rodar muy muy fuerte (unos 10 kilómetros por encima de los 45 km/h); primero yo marcando el ritmo, pero pronto nos toparíamos con un ciclista de la zona que había salido a entrenar e iba a un ritmo muy fuerte y le cogimos la rueda (nos mantendríamos así unos 2 ó 3 km); y luego “Uco” le dio el relevo.
Era el kilómetro 50 y comenzábamos el regreso a casa…, el ritmo continuaba siendo fuerte (superior o cercano a los 30 km/h). Pronto “Peña” comenzaría a flojear, y tuvimos que reducir sensiblemente el ritmo para no dejarle atrás.
Al final llegamos todos a casa (unos más cansados que otros…).
RESUMEN PERSONALIZADO DE CADA INTEGRANTE DURANTE EL ENTRENO:
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“Mungui”: excepcional en el día de hoy; “sobrado” en todo momento; va progresando “y mucho” en los ascensos.
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“Uco”: muy bien en las subidas “colosal”, bastante completo (un todoterreno).
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“Peña”: mal día para el escalador “desfondado” en el día de hoy; aunque progresando en su puesta a punto. Poco a poco va recuperando la forma perdida estos últimos meses. (En un mes estará atope).
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“Fiera”: otra vez más y ya son varias “todo regularidad y constancia”, ha ganado fondo físico y va progresando en el llano.